ENSEÑANZA DE LA CIENCIA, LAS MATEMÁTICAS Y LA TECNOLOGÍA
Fuente AAAS
1.
La
enseñanza debe ser compatible con la naturaleza de la investigación científica
La ciencia, las matemáticas y la tecnología se definen
tanto por lo que hacen y cómo lo hacen como por los resultados que logran. Para
comprenderlas como formas de pensamiento y acción, así como cuerpos de
conocimiento, se requiere que los estudiantes tengan alguna experiencia con los
tipos de pensamiento y acción que son típicos de esos campos. Los maestros, por
tanto, deben hacer lo siguiente:
Comenzar con preguntas sobre la
naturaleza.
La enseñanza verbalizada por lo general comienza con
preguntas y fenómenos interesantes y familiares para los alumnos, no con
abstracciones o fenómenos ajenos a su ámbito de percepción, comprensión o
conocimiento. Los estudiantes necesitan familiarizarse con los objetos que los
rodean incluidos instrumentos, organismos, materiales, formas y números y
observarlos, reunirlos, manejarlos, describirlos, sentirse intrigados por
ellos, hacer preguntas sobre ellos, argumentar acerca de ellos y entonces
tratar de encontrar respuestas a sus preguntas.
Involucrar activamente a los
estudiantes.
Los alumnos necesitan tener muchas y variadas oportunidades
para reunir, clasificar y catalogar; observar, tomar notas y hacer bosquejos;
entrevistar, votar y encuestar; lo mismo que usar lupas, microscopios,
termómetros, cámaras y otros instrumentos comunes. Deben hacer disecciones;
medir, contar, hacer gráficas y calcular; explorar las propiedades químicas de
las sustancias comunes; plantar y cultivar; y observar de manera sistemática la
conducta social de los seres humanos y otros animales. Entre estas actividades,
ninguna es más importante que la medición, donde imaginarse qué medir, qué instrumentos
usar, cómo verificar la exactitud de las mediciones y cómo configurar y darles
sentido a los resultados son en gran medida el corazón de la ciencia y la
ingeniería.
Concentrarse en reunir y utilizar la
evidencia
Los estudiantes deben encarar problemas en niveles
apropiados a su madurez que requieran decisión sobre qué. evidencias son
pertinentes y ofrecer sus propias interpretaciones de lo que ésta significa.
Esto representa una gran demanda, exactamente como lo hace la ciencia, en
cuanto a observación cuidadosa y análisis concienzudo. Los estudiantes
requieren guía, aliento y práctica para recoger, clasificar y analizar la
evidencia, así como para formular argumentos con base en ella. Sin embargo, si
tales actividades no son destructivamente aburridas, deben conducir a cierta
satisfacción intelectual que buscarán los estudiantes.
Ofrecer perspectivas históricas.
Durante los años escolares, los estudiantes deben encontrar
muchas ideas científicas presentadas en contexto histórico. Importa menos qué
episodios particulares eligen los profesores (además de los pocos episodios
clave que se presentan en el capítulo 10) que la selección represente el ámbito
y la diversidad de la empresa científica. Los alumnos pueden desarrollar un
sentido de cómo se construye realmente la ciencia aprendiendo algo acerca del
crecimiento de las ideas científicas, de las vueltas y recovecos hasta el
entendimiento actual de tales ideas, de los papeles que desempeñan los
diferentes investigadores y comentaristas, y de la interacción entre evidencia
y teoría al paso del tiempo. La historia también es importante para la
enseñanza efectiva de la ciencia, las matemáticas y la tecnología porque puede
conducir a perspectivas sociales la influencia de la sociedad en el desarrollo
de la ciencia y la tecnología, y la repercusión de la ciencia en la tecnología
y la sociedad. Por ejemplo, es importante para los estudiantes adquirir
conciencia de que las mujeres y las minorías han hecho aportaciones importantes
a pesar de las barreras puestas en su camino por la sociedad; que las raíces de
la ciencia, las matemáticas y la tecnología yacen en las antiguas culturas
egipcia, griega, árabe y china, y que los científicos confieren a su trabajo
los valores y prejuicios de la cultura en que viven.
Insistir en la expresión clara.
La comunicación eficaz oral y escrita es tan importante en
cada etapa de la vida que los maestros de todas las materias y de cada grado
deberían darle prioridad.
Además, los profesores que enseñan ciencia deben enfatizar
la expresión clara debido a que el papel de la evidencia y la repetición de
ésta sin ambigüedad no se puede entender sin cierto esfuerzo para expresar los
propios procedimientos, hallazgos e ideas de manera rigurosa, y para descifrar
los informes de los demás.
Utilizar un enfoque de grupo.
La naturaleza interdisciplinaria del trabajo debe ser
reforzada por la actividad grupal frecuente en el salón de clases. Los
científicos y los ingenieros trabajan principalmente en grupo y con menor
frecuencia como investigadores aislados. De manera similar, los estudiantes
deben ganar experiencia compartiendo responsabilidad para aprender entre sí. En
el proceso de llegar a la comprensión común, los alumnos en un grupo deben
informar a menudo a los demás sobre los procedimientos y significados,
argumentar acerca de los descubrimientos y valorar los avances de las tareas.
En el contexto de la responsabilidad del equipo, la retroalimentación y la
comunicación se hacen más realistas y de un carácter muy diferente del enfoque
individualista de libro de texto-tarea-recitación
No separar el conocimiento del
descubrimiento
En la ciencia, las conclusiones y los métodos que conducen
a ella están unidos de manera estrecha. La naturaleza de la búsqueda depende de
lo que se está investigando, y lo que se aprende depende del método que se
emplee. La enseñanza de la ciencia que intenta sólo impartir a los estudiantes
el conocimiento acumulado de un campo conduce a muy poca comprensión y
ciertamente no al desarrollo de la independencia y la habilidad intelectuales.
Pero enseñar el razonamiento científico como un conjunto de procedimientos
separados de cualquier sustancia particular "el método científico",
por ejemplo, es igualmente vano. Los maestros que enseñan ciencia deben ayudar
a los alumnos a adquirir el conocimiento científico del mundo y los hábitos
científicos de la mente al mismo tiempo.
Desalentar la memorización del
vocabulario técnico.
Comprender los términos más que memorizarlos debe ser el
propósito principal de la enseñanza de la ciencia. Sin embargo, la terminología
no ambigua también es importante en la comunicación científica y por último
para la comprensión. Algunos términos técnicos son, por tanto, útiles para
todos, pero el número de los que son esenciales es realmente bajo. Silos
maestros introducen términos técnicos sólo cuando se necesite para clarificar
el pensamiento y promover la comunicación efectiva, entonces los estudiantes
construirán gradualmente un vocabulario funcional que sobrevivirá después del
siguiente examen. Sin embargo, si los maestros se concentran en el vocabulario
disminuyen el valor de la ciencia como proceso, ponen en peligro la comprensión
por el aprendizaje y pueden engañarse acerca de lo que los alumnos han
aprendido.
2. La
enseñanza de la ciencia debe reflejar los valores científicos
La ciencia es algo más que un cuerpo de conocimiento y una
forma de acumular y validar dicho conocimiento. También es una actividad social
que incorpora ciertos valores humanos. No sólo en la ciencia, las matemáticas y
la ingeniería se tiene en alta estima la curiosidad, la creatividad, la
imaginación y la belleza lo mismo sucede con el escepticismo y el disgusto por
el dogmatismo. Sin embargo, todas ellas son altamente características del
quehacer científico. Al aprender ciencia, los estudiantes deben encontrar tales
valores como parte de su experiencia, no como exigencias vacías. Esto sugiere
que los maestros deben esforzarse por hacer lo siguiente:
Dar la bienvenida a la curiosidad.
La ciencia, las matemáticas y la tecnología no crean
curiosidad. La aceptan, la fomentan, la incorporan, la recompensan y la
disciplinan y así lo hace la buena enseñanza de la ciencia. Por consiguiente,
los maestros que enseñan ciencia deben alentar a los estudiantes a hacer
preguntas sobre el material que están estudiando, ayudarlos a aprender o
formular sus preguntas claramente a fin de comenzar a buscar respuestas,
sugerirles formas productivas para encontrar respuestas y recompensar a quienes
planteen e investiguen cuestiones poco comunes pero pertinentes. En el salón de
clases donde se enseña ciencia, hacer preguntas debe valorarse tanto como el
conocimiento.
Recompensar la creatividad.
Los científicos, matemáticos e ingenieros aprecian el uso
creativo de la imaginación. El salón de clases debe ser un lugar donde se
reconozcan y fomenten la creatividad y la inventiva como cualidades distintivas
de la excelencia académica. De hecho, los maestros pueden expresar su propia
creatividad ideando actividades en las cuales se despliegue la creatividad y la
imaginación de los alumnos.
Favorecer un espíritu de sanos
cuestionamientos.
La ciencia, las matemáticas y la ingeniería prosperan
debido al escepticismo institucionalizado de sus practicantes. Su principio central
es que la evidencia, la lógica y las afirmaciones de cualquier individuo pueden
cuestionarse, y los experimentos de cada quien estarán sujetos a repetición. En
los salones de clase donde se enseña ciencia, la práctica normal debe ser que
los maestros planteen preguntas, del siguiente tipo: ¿Cómo conocemos? ¿Cuál es
la evidencia? ¿Cuál es el argumento que interpreta la evidencia? ¿Hay
explicaciones alternativas u otras formas mejores de resolver el problema? El
objetivo debe ser imbuir a los estudiantes el hábito de plantear preguntas y
buscar respuestas.
Evitar el dogmatismo.
Los estudiantes deben experimentar la ciencia como un
proceso para ampliar la comprensión, no como verdad inalterable. Esto significa
que los maestros deben tener cuidado de no dar la impresión de que ellos o los
libros de texto son las autoridades absolutas cuyas conclusiones son siempre
correctas. Al tratar acerca de la credibilidad de las aseveraciones
científicas, el derrocamiento de las creencias científicas aceptadas, y qué
hacer con los desacuerdos entre los científicos, los maestros que enseñan
ciencia pueden ayudar a los estudiantes a equilibrar la necesidad de aceptar
una gran cantidad de ciencia con base en la fe contra la importancia de
mantener una mente abierta.
Promover respuestas estéticas.
Muchas personas consideran a la ciencia como algo frío y
sin interés. Sin embargo, una comprensión científica de, por ejemplo, la
formación de las estrellas, el azul del cielo o la constitución del corazón
humano no necesitan desplazar el significado romántico y espiritual de tales
fenómenos. Además, el conocimiento científico da respuestas estéticas
adicionales, como el patrón de difracción de las luces de la calle que se ven a
través de una cortina, el pulso de la vida en un organismo microscópico, la
extensión volada de un puente, la eficiencia de la combustión en las células
vivas, la historia en una roca o un árbol, una refinada prueba matemática. Los
maestros de ciencia, matemáticas y tecnología deben establecer un ambiente de
aprendizaje en el cual los estudiantes sean capaces de ampliar y profundizar su
respuesta a la belleza de ideas, métodos, herramientas, estructuras, objetos y
organismos vivos.
3. La enseñanza de la ciencia debe contrarrestar
las angustias del aprendizaje
Los maestros deben reconocer que para muchos estudiantes el
aprendizaje de las matemáticas y la ciencia incluye sentimientos de angustia
extrema y temor de fracaso. No hay duda de que esto resulta en parte de lo que
se enseña y de la forma en que se hace y en parte de actitudes recogidas
incidentalmente en las primeras etapas escolares a partir de los padres y
maestros, pues ellos mismos se sienten incómodos con la ciencia y las
matemáticas. No obstante, lejos de descartar la angustia por estas disciplinas como
algo sin fundamento, los maestros deben asegurar a los alumnos que comprenden
el problema y trabajarán con ellos para superarlo. Los profesores pueden tomar
medidas como las siguientes:
Construir el éxito.
Los maestros deben asegurarse de que los estudiantes tienen
cierto sentido de éxito en el aprendizaje de la ciencia y las matemáticas, y
deben dejar de considerar como principal criterio de éxito obtener todas las
respuestas correctas. Después de todo, la ciencia misma, como dijo Alfred North
Whitehead, nunca es completamente correcta. Comprender algo nunca es absoluto y
toma muchas formas. En consecuencia, los maestros deben esforzarse para hacer
que todos los estudiantes particularmente los que tienen menos confianza se den
cuenta de su progreso y alentarlos para que sigan estudiando.
Suministrar gran experiencia en el uso
de herramientas.
Muchos estudiantes tienen miedo de utilizar los
instrumentos de laboratorio y otras herramientas. Este temor puede provenir
sobre todo de la falta de oportunidades para familiarizarse con los
instrumentos en circunstancias seguras. Las niñas en particular tienen la idea
equivocada de que los niños tienen mayor facilidad para usar herramientas. Al
comenzar en fases muy tempranas, todos los estudiantes deberían familiarizarse
gradualmente con los instrumentos y su uso apropiado. Al momento de terminar la
escuela, todos los alumnos deben haber tenido experiencia supervisada con
herramientas manuales comunes, electrodos de soldadura, medidores eléctricos,
instrumentos de dibujo, equipo óptico y de sonido, calculadoras y computadoras.
Apoyar los papeles de las mujeres y las
minorías en la ciencia.
Debido a que las profesiones en las áreas de la ciencia y
la ingeniería han sido predominantemente para los hombres blancos, las mujeres
y las minorías pueden tener fácilmente la impresión de que estos campos están
más allá o son inadecuados para ellas. Esta percepción debilitante reforzada
con demasiada frecuencia por el ambiente fuera de la escuela persistirá a menos
que los maestros trabajen activamente para modificarla. Los profesores deben
seleccionar material de aprendizaje que ilustre las contribuciones de las
mujeres y las minorías, establecer modelos y dejar claro para las mujeres y los
alumnos pertenecientes a minorías que se espera de ellos que estudien las
mismas materias al mismo nivel como todos los demás y que tengan un rendimiento
similar.
Enfatizar el aprendizaje en grupo.
Un enfoque grupal tiene valor de motivación además de la
necesidad de recurrir al aprendizaje en equipo (como se observó antes) para
promover la comprensión de cómo funcionan la ciencia y la ingeniería. Insistir
en la competencia entre los estudiantes por lograr altos grados distorsiona lo
que debe ser el primer motivo para estudiar ciencia: descubrir cosas. La
competencia entre los alumnos en el salón de clases también puede dar por
resultado que muchos de ellos desarrollen un desagrado por la ciencia y pierdan
la confianza en su capacidad para aprenderla. El trabajo en grupo, norma en la
ciencia, tiene muchas ventajas en la educación; por ejemplo, ayuda a que los
jóvenes vean que todos pueden contribuir a lograr metas comunes y que el
progreso no depende de que todos tengan las mismas capacidades.
4. La enseñanza de la ciencia debe
extenderse más allá de la escuela
Los niños aprenden de sus familiares, compañeros, amistades
y maestros. Aprenden del cine, la televisión, la radio, los discos, los libros
y las revistas comerciales y las computadoras personales, y de visitas a museos
y zoológicos; de asistir a fiestas, reuniones de club, conciertos de rock y
encuentros deportivos, así como de la escuela y del ambiente escolar en
general. Los maestros de ciencia deben explotar los ricos recursos de la
comunidad más grande e involucrar a los padres y otros adultos interesados en
formas útiles. También es importante que los profesores reconozcan que algo de
lo que los estudiantes aprenden de manera informal está equivocado, incompleto,
no comprendido a cabalidad o mal entendido, pero que la educación formal puede
ayudarlos a reestructurar ese conocimiento y a adquirir conocimiento nuevo.
5. La enseñanza debe tomar tiempo
En la ciencia del aprendizaje, los estudiantes necesitan
tiempo para explorar, hacer observaciones, tomar caminos equivocados, probar
ideas, repetir experiencias; tiempo para construir cosas, calibrar
instrumentos, reunir objetos y construir modelos físicos y matemáticos para
probar ideas; tiempo para aprender las matemáticas, la tecnología y las
ciencias que pueden necesitar para abordar las cuestiones; tiempo para
preguntar, leer y argumentar; tiempo para comprender las ideas no familiares y
contraintuitivas y para ponderar la ventaja de pensar de diferente manera.
Además, cualquier tema en la ciencia, las matemáticas o la tecnología que se
enseña en una sola lección o unidad es poco probable que deje huella al
finalizar la escuela. Para conservarse y madurar, los conceptos no deben
presentarse a los estudiantes sólo de vez en cuando, sino que deben ofrecerse
periódicamente en diferentes contextos y en niveles crecientes.
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